EL AÑO QUE EL MOVIMIENTO FEMINISTA PUSO EN PIE A TODA ESPAÑA

Desde el “me too” a la huelga feminista del 8 de marzo, este año ha sido histórico para la visibilización de las luchas del movimiento feminista.

Sin lugar a dudas, este ha sido un año fundamental para el feminismo en nuestro país: ha conseguido llenar de debates la agenda pública como sobre la violencia, la desigualdad y la justicia patriarcal. Y esto ha sido gracias a la gran movilización que ha generado el movimiento feminista en todas partes del mundo. Una movilización internacional que ha tenido un eco fundamental en España como consecuencia de varios hitos, entre ellos, la injusta sentencia de la manda o el caso de Juana Rivas que ha señalado la justicia patriarcal, los asesinatos machistas, un Pacto de Estado contra la Violencia de Género que no se cumple, y una reacción conservadora que va desde la política, pasa por las instituciones y acaba en la justicia en los mismos países donde el feminismo a abierto las puertas a un nuevo camino.
En este año, hemos sumado tantas fuerzas que parar era necesario. Un día de huelga donde el sostén de este sistema, el trabajo reproductivo, paraba. Parábamos todas las mujeres por la desigualdad, por las violencias, por la opresión. Porque por el hecho de ser mujeres teníamos que decir basta, que nuestra ausencia en la vida cotidiana y tomar las calles fuese un acto de presencia pública. Y lo hicimos. ¡Vaya si lo hicimos! Paros, manifestaciones, piquetes informativos… Pero sobre todo, cuidados entre nosotras y empujar para que todo saliera bien.
Con sus retos y sus errores, en el 2019 repetiremos jornada de lucha, pero de otra manera. Con un sabor agridulce por el año que dejamos atrás, con sus momentos históricos y con sus sombras: la reacción conservadora política, pero también social.
Mientras la sociedad quiere avanzar en derechos, igualdad, y oportunidades, estamos viviendo una reacción conservadora que el feminismo debe combatir. Porque el feminismo es democracia, y no se entiende el primero sin el segundo. Venimos de ciclos de movilización, desde el 15M y las mareas, donde este ha sido el camino: más democracia. Derechos arrebatados, nuevas demandas sociales, afrontar los peores años de la crisis para no dejar a nadie atrás.
Los movimientos feministas han puesto en el centro del debate la necesidad acabar con las violencias que nos atraviesan. Desde la económica a la sexual, pasando por la laboral, es inconcebible que en una democracia nos maten por el hecho de ser mujeres, nos violen por el hecho de ser mujeres o nos discriminen por el hecho de ser mujeres.
Por el hecho de ser mujeres.
Hay quienes todavía no entienden la necesidad de una Ley de Igualdad en España o una Ley contra la Violencia de Género. Tampoco entienden la necesidad de un Pacto de Estado contra la Violencia Machista o por qué hay que destinar recursos económicos contra la violencia y por la igualdad. Siempre existirán, pero no podemos permitirnos que sean el lastre del avance de todas y todos, una vez más. Mientras miramos hacia el futuro por una sociedad más igualitaria y justa, siempre habrá quien quiera volver a dejarnos en casa, en los armarios y sin poder decidir. Da igual que se llamen PP, VOX o Ciudadanos, son el lastre del avance.
Existen muchos retos por delante, desde una articulación efectiva de los movimientos feministas, pasando por marcar una agenda de reivindicaciones sostenible y de acuerdo a las capacidades de la movilización, hasta crear un futuro compartido con la igualdad en el horizonte.
Por las que alzaron su voz ayer, por las que lo hacen hoy, por las que vendrán. Por las que no pueden ya y a las que les han quitado la voz.
¡Seguimos!

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